jueves, 22 de enero de 2015

Manifiesto Cluetrain: Internet se hace mayor


16 años después de la publicación del primer Manifiesto Cluetrain, que tanto ha influido en la percepción que, personas y empresas, tenemos hoy sobre las posibilidades de comunicación que ofrece internet, sus autores lanzan el segundo Manifiesto. Son 121 los nuevos puntos redactados por Doc Searls y David Weinberger, 121 reflexiones marcadas por la amargura que siempre supone la pérdida de la inocencia juvenil. 

Porque es esa la sensación que me transmite este texto: la de una red que, llegada a la madurez, se resiste a palpar sus arrugas y cicatrices y desea volver a subirse a una motocicleta en dirección a un supuesto paraíso perdido.

Recomiendo la lectura del nuevo Manifiesto porque, a pesar de su tono entre mesiánico y melancólico, quizás sirva para recuperar conceptos útiles que nos permitan llevar las canas con más dignidad, aprovechando las enseñanzas de estos años para construir ese espacio de libertad y conocimiento compartido, también de negocio, que algunos imaginamos. Una Red que puede ayudar al presente a soltarse del pasado –tan pesado- y correr hacia lo bueno que, seguro, está por venir. 

Destaco algunos puntos que tienen que ver con la actividad de comunicación (a veces publicidad mal encubierta) que ocupa buena parte de los contenidos de este blog y a la que los autores lanzan afilados dardos:
 
Teníamos razón la primera vez: Los Mercados son conversaciones.

Una conversación no es tu negocio tirándonos del brazo para engatusarnos con un producto del que no queremos oír hablar.

Entendemos que estas conversaciones tienen un valor increíble para ti. Lo sentimos. Son nuestras.

Eres bienvenido a unirte a nuestra conversación, pero solo si nos cuentas para quién trabajas y si puedes hablar por ti mismo y como tú mismo.

Deja de penetrar en nuestras vidas para extraer datos que no son asunto tuyos y que tus máquinas malinterpretan.

No te preocupes: te diremos cuándo estamos en el mercado buscando algo. A nuestra manera. No a la tuya. Confía en nosotros: será bueno para ti.

Los anuncios que suenan humanos pero que vienen de los cólones irritables de tu departamento de marketing ensucian el tejido de la red.

Lo personal es humano. Lo personalizado no.

Por favor, deja de disfrazar los anuncios como si fuesen noticias.

Cuando pones “publicidad nativa”, estás minando no solo la propia confianza que depositamos en ti, sino
también la confianza que depositamos en esta nueva forma de estar los unos con los otros.
Aquí tenéis una traducción del texto al castellano:


lunes, 19 de enero de 2015

Comunicadores inteligentes, simpáticos..y mentirosos


Los profesores Coy Callison y Trent Seltzer, de la Tech University de Texas, y Patrick Merle, de la Universidad de Florida, han publicado el resultado de su estudio sobre la percepción que tiene el público general norteamericano de los profesionales de la Comunicación y las Relaciones Públicas.

Se llama Smart Friendly Liars: Public Perception of Public Relations Practitioners Over Time y, en él, han analizado los resultados de dos encuestas que realizaron en los años 2003 y 2012, lo que permite detectar la evolución de la opinión expresada a lo largo esos 10 años.

El estudio, a pesar de sus limitaciones, tiene interés porque trata de llenar un vacío en la literatura científica, que cuenta con valiosas aportaciones de los profesionales de relaciones públicas, académicos y estudiantes, pero no con la opinión del público en general. Y éste, a fin de cuentas, es el objetivo último de la mayor parte de las acciones de comunicación.  

Como apuntan en su estudio, aparecido en el último número de la revista “Public Relations Review”, el reto era preguntar por una profesión en cuya definición no hay gran consenso, a menudo contaminada por la publicidad y el marketing, y en cuya imagen impactan de forma negativa los mensajes difundidos desde medios de comunicación –con frecuencia asociados a la idea de manipulación- o productos de la cultura popular, como el cine o las series televisivas.  

En general, y es la buena noticia, los profesionales se describen en términos positivos (aunque menos en 2012 que en 2003). Sin embargo, la negativa percepción pública en lo que se refiere a los rasgos éticos no debe pasarse por alto. Como bien señalan los autores, los profesionales de las relaciones públicas harían bien en considerar las consecuencias a largo plazo que las dudas sobre su ética pueda tener en el futuro de la profesión. 

Para finalizar, quiero aclarar que hablo de este estudio realizado en EEUU porque no tengo constancia de que se haya planteado algo similar en España, y soy consciente de que sería muy aventurado extrapolar las conclusiones a nuestro país. 

De hecho, dudo de que, en una encuesta similar realizada en España, los encuestados supieran distinguir la profesión de comunicador/relaciones públicas de la de portero de discoteca. Ignorancia que solo se podría atribuir a la incapacidad de los comunicadores para constituirse en personajes protagonistas en el devenir social.

viernes, 16 de enero de 2015

Ni un latigazo más al bloguero Raif Badawi

En medio del debate sobre los límites de la libertad de expresión surgido a raíz del asesinato de los dibujantes de la revista Charlie Hebdo y las últimas declaraciones del Papa Francisco, pasa desapercibido el caso de Raif Badawi.

Este bloguero y activista ha sido condenado a 10 años de prisión, así como a recibir 1.000 latigazos y al pago de un millón de riyales saudíes (alrededor de 266.600 dólares estadounidenses) de multa, por haber creado en Internet un foro de debate y por el cargo de insultar al islam.

La organización no gubernamental Amnistía Internacional (AI) ha solicitado a las autoridades de Arabia Saudí que pongan fin a la aplicación de la condena a mil latigazos a la que fue sentenciado. 

La condena a Raif estuvo relacionada con artículos escritos por él en los que criticaba a las autoridades religiosas de Arabia Saudí, y con escritos de otras personas publicados en su sitio web.

Como bloguero que, de momento, puede escribir en este espacio sin temor a recibir latigazos, toda mi solidaridad con Raif y os invito a firmar esta petición para la suspensión de la pena, puesta en marcha por Amnistía Internacional.  


miércoles, 14 de enero de 2015

Periodismo en venta, comunicación de saldo



“Estaremos encantados de recoger cualquier tipo de información en nuestro diario, y además de forma ampliada, cuando volvamos a estar incluidos en las planificaciones publicitarias de su compañía”. 

Conservo este correo electrónico, con el que un medio respondió al envío de un comunicado de prensa, para recordarme la complejidad de las relaciones entre comunicadores y medios de información, marcadas por el interés objetivo de los hechos pero también por factores variopintos como el momento elegido para el envío, la situación profesional del periodista, la inversión publicitaria o las relaciones personales.

La decisión de publicar la información que llega a la bandeja de entrada del correo del periodista surge de un proceso complejo cuyo desenlace plantea elevados niveles de incertidumbre. De hecho, siempre he pensado que un buen comunicador se distingue por su capacidad para, haciendo uso de su conocimiento y experiencia, reducir la incertidumbre sobre el resultado de la acción de comunicación, algo que le permite plantear estrategias más eficaces, con resultados más previsibles. Lo cual no debe hacernos olvidar que, en este campo, causalidad y casualidad conviven con cierta naturalidad y lo que se estima consecuencia es, en ocasiones, simple concurrencia.

Sin embargo, como apunta el párrafo que encabeza este texto –que refleja una anécdota y no una categoría-, el interés crematístico ha adquirido un peso creciente en la decisión editorial, en especial durante estos últimos años de crisis brutal de los medios de información.

En los tradicionales muros que separan las redacciones y los departamentos de publicidad se abren ventanas y, en el otro lado, el de las empresas que actúan como fuentes, comunicación y el marketing comparten cama con cierta naturalidad bajo unas sábanas estampadas con el lema “Si no vende no sirve”. Ya se sabe que, cuando la pobreza entra por la puerta, los principios huyen por la ventana.

Hablo de “ambos lados de la trinchera”, en terminología de la Asociación de la Prensa de Madrid, porque en este proceso de degradación de la información y la comunicación la responsabilidad es compartida. La deuda se adquiere porque alguien pide y otro ofrece, y al revés.

 

A mi modo de ver, esa deuda la paga la audiencia del medio que chalanea con el producto que pretende comercializar, ya defectuoso, pero también el periodismo y la comunicación corporativa. El periodismo, porque pierde el principal valor que permite poner precio a su oferta –la credibilidad- y la comunicación porque, si esta práctica se generalizara, la capacitación de los profesionales se mediría por la billetera de su compañía o cliente. Y, en un entorno así, se diluye el valor añadido que ofrece el buen comunicador.

Ojo pues con el cortoplacismo: no sea que pensar solo en los resultados publicitarios y el informe de presencia mediática de mañana, nos deje sin nada que valorar pasado mañana.

Sobre todo esto, desde una óptica humorística, hablo en un relato de ficción incluido en mi libro “Comunicación POP: del periodismo de marca a la marca personal”, que os podéis descargar aquí