domingo, 8 de junio de 2014

La emigración es una carta de amor a una hija

Hace 12 años me encontré una carta en la calle. Se la había escrito un padre a su hija, que había emigrado desde una zona recóndita de Sudamérica a Madrid, buscando fortuna. Como hoy hacen muchos jóvenes españoles que buscan el futuro fuera de nuestras fronteras.

Desde entonces guardo este papel para no olvidar que la emigración no es solo una colección de cifras o titulares, que tiene rostro y palabras como las que aparecen en los fragmentos de texto que reproduzco a continuación. No cuentan nada especial, no hay literatura en estas letras, apenas la preocupación de un padre por su hija, a la que echa de menos.

Solo eso y nada más.

"Mi querida hija: Esperando que te encuentres bien, te mandamos un fuerte abrazo como de King-Kong a kilómetros de distancia y decirte que nos encontramos bien de salud, solamente que cada día más solos, como recién casados. La que me preocupa es tu mamá, que sufre y llora bastante desde que se marcharon también tus hermanos, sobre todo tu hermana que la acompañaba a todas partes. Tengo el presentimiento de que no os volveremos a ver porque solo Dios sabe lo que nos puede pasar a nosotros".
......
"Pero pido a mi Dios que nos dé salud a tu mamá y a mí para ver nuevamente a nuestros hijos y nietos, como antes, cuando los domingos nos reuníamos todos y hacíamos cualquier bocadito".
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"Estamos preocupados porque hemos llegado a saber que allá estás tomando y ningún motivo es bueno para tomar. Me preocupa que te pueda pasar algo allá, solita, tan lejos de nosotros. Si tienes algún secreto o algo que te mortifique, cuenta con nosotros con confianza".
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