viernes, 11 de octubre de 2013

Piratería en internet y responsabilidad individual



En el año 2009, formé parte del grupo de supuestos expertos en el ámbito digital convocado por el Ministerio de Cultura para solicitar nuestra opinión, a título individual, sobre la primera iniciativa legislativa que trató de acabar con la "piratería" en internet. Algunos medios no dieron en llamar “la lista de Sinde”.


Algunos miembros de la llamada "Lista de Sinde"
Este encuentro se celebró en un contexto de oposición frontal de la ciudadanía a la llamada “Ley Sinde”, de protesta multitudinaria a través de las redes que plantó la semilla para otros movimientos posteriores como el 15M

Creo que la intención de todos los que acudimos a esa cita fue contribuir a generar un espacio de diálogo en el que fuera posible satisfacer la legítima aspiración de los creadores a vivir del fruto de su trabajo sin comprometer las libertades de la ciudadanía conectada, sin erosionar los cimientos de la llamada sociedad digital.

La perspectiva que da el tiempo, la inquietante evolución de esa propuesta legislativa y ciertos  acontecimientos posteriores me llevan a pensar que fuimos unos ingenuos. Por lo menos yo sí lo fui.


Compromiso con la cultura

Este convencimiento surge de la cerrazón mostrada por políticos e industria cultural pero también del cinismo mostrado por ciudadanos que siempre encuentran una excusa para no asumir ninguna responsabilidad sobre sus actos, en este caso cuando descargan de manera gratuita un contenido por el que podrían pagar. Y digo “podrían” y no "deberían" porque en muchas ocasiones la compra de una canción, un libro o una película en internet es solo una cuestión de voluntad, quizás de compromiso con esa cultura que tanto alabamos en redes sociales.


Neelie Kroes
En general, sobre este asunto comparto la opinión manifestada recientemente por Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea a cargo de la Agenda Digital y las telecomunicaciones, que culpa de la extensión del uso de webs "de descargas ilegales" a la dificultad de acceso y al precio. Ejemplo destacado de esta situación esquizofrénica de la industria cultural fue el éxito del último capítulo de la serie Breaking Bad, que solo pudo verse en España gracias a la piratería.

Sin embargo, esta coartada no sirve para todos los casos, como bien me decía el escritor Lorenzo Silva a través de twitter, mientras se lamentaba de que sus libros estuvieran disponibles de manera gratuita en una web de descargas. 


Pongo como ejemplo a este autor de éxito porque siempre se ha mostrado dispuesto a evolucionar con los tiempos, tratando de acercarse a sus lectores para dar respuesta a sus demandas de digitalización y reducción de precios, también de diálogo.

En mi opinión, y más allá de la calidad de su obra, la actitud de creadores como Lorenzo Silva exige de los consumidores culturales cierto nivel de compromiso y, por esa razón, yo mismo colaboré en la edición, a través de la plataforma de crowdfunding Libros.com en la edición de uno de sus trabajos. Porque creo que este trabajador debería poder vivir del fruto de su esfuerzo, un fruto que es, a la vez, semilla para hacer de nuestra sociedad un terreno más feraz para que brote la sensibilidad y el conocimiento.

Y es que, a mi modo de ver, los leguleyos han protagonizado en exceso un debate que es de los ciudadanos: el de la responsabilidad individual de cada uno de nosotros en la construcción de un futuro colectivo más allá de leyes mal paridas, erráticas decisiones políticas o intereses de una industria que se resiste a cambiar para exprimir hasta las heces un modelo de negocio que generó pingües beneficios en el pasado.

Políticos ejemplares..¿y ciudadanos?

Cuando hablamos de políticos siempre exigimos ejemplaridad y, en los casos de conductas inapropiadas, exigimos consecuencias más allá de que puedan ser tipificadas o no como delitos. ¿No deberíamos ser igual de exigentes con nuestro comportamiento?. Quizás, al margen de los que pueda decir la legislación, antes de hacer “click” sobre un enlace a la obra de un autor deberíamos reflexionar un momento sobre las implicaciones de ese acto, que unas veces estará justificado y otras no.

Así entiendo la recomendación de la London School of Economics, cuando promueve un uso justo de los contenidos en internet por parte de los individuos, al mismo tiempo que señala que la piratería no es la causa de todos los males de la industria cultural. 

Porque no nos engañemos: seguro que no todos los miembros de la industria cultural hacen méritos para contar con nuestro respeto y apoyo; pero tampoco creo que todos nosotros seamos merecedores de sus obras.

9 comentarios:

  1. De acuerdo, pero el factor decisivo para tomar una decisión de compra no es (para la inmensa mayoría de los consumidores) la apuesta del autor por modelos alternativos de explotación de su obra. Es el valor subjetivo que cada persona de a esa obra.

    Los libros de Lorenzo Silvia siempre van a estar disponibles para su descarga gratuita porque no todos los consumidores los valoran igual. Habrá quien pague porque los valore y habrá quien los consuma sin mucho entusiasmo. Y la mayoría de la gente no sabrá a qué grupo pertenece hasta que no le haya leído, por cierto.

    Es verdad que en un mundo en el que inevitablemente va a haber siempre una alternativa gratuita es necesario un compromiso ciudadano para que los autores puedan recibir la justa remuneración por su trabajo (y para que puedan sostenerse las industrias culturales y los empleos que generan). Más cierto aún es que tenemos un problema con toda una generación que ha crecido sin pagar y despreciando las leyes, y aquí cabría preguntarse si la responsabilidad principal de esto no es de la propia industria, incomprensiblemente inmóvil en este debate ya añejo. ¿Cómo inculcar este imperativo ético a las generaciones jóvenes? ¿cómo convencer si la gran industria sigue sin ofrecer a los consumidores lo que quieren, cuando lo quieren, de la forma en la que lo quieren y a un precio que están dispuestos a pagar? ¿No deberíamos empezar arreglando el problema del modelo de negocio de la industria antes de pedir compromiso ciudadano?

    Y aún así, repito, esto no significa que si alguien se adapta a la realidad del mercado, como hace Lorenzo, sus libros vayan a/deban ser comprados siempre. Eso depende de lo mucho o poco que la gente, el público, los valore. Habrá quien los disfrute, habrá quien los baje y nunca los lea, y habrá quien les eche un vistazo y los descarte, de la misma manera que yo bajo, ojeo y descarto juegos gratuitos para mi smart phone.

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  2. Gracias por tu comentario, tan enriquecedor. Y sí, claro que los libros de alguien como Silva no tienen que ser comprados siempre solo por su actitud. Pero ésta debería ser recompensada por los que la aprecian y también aprecian sus textos.
    Sobre el incapacidad de adaptación de la industria, completamente de acuerdo, y lo comento en el texto al hilo de las declaraciones de Neelie Kroes.
    En cuanto a la gratuidad..es positiva si se utiliza de forma inteligente (tú mismo citas los juegos para smartphones) y sirve para dar paso a la retribución del autor en algún momento del disfrute de su producto. También para castigar a quien no se merece nuestro dinero. Una y otra opción deberían apoyarse en la responsabilidad del consumidor y ése es el problema, como tú bien dices. Difícil, y más en un contexto tan "emputecido" por unos y otros. Por eso apelo a la reflexión individual y colectiva entre las partes implicadas. Yo hago lo que puedo, en lo que me toca :-) Gracias de nuevo. Abrazos

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  3. En España tenemos una "cultura de lo gratis" pero eso no significa solo que pensemos que la cultura debe ser gratis, ya que lo aplicamos a muchas otras cosas. De hecho, cuando se habla de piratería en estos foros, normalmente solo se menciona a lo que llamamos tradicionalmente cultura y que puede ser reproducido y almacenado digitalmente (libros, música, cine) y nos olvidamos que uno de los mayores perjudicados por la piratería es el software. Si Lorenzo Silva se queja, con razón, de que no compran sus libros a 2€, me imagino a ese programador que ha estado 8 o 12 meses desarrollando una App para ponerla a 0,89€ en las tiendas de Google o Apple y que ve que por el 95% de las descargas no ve ni un duro.

    Además, el desarrollador de software no aparece en los medios ni en las tertulias quejándose. Es un colectivo mudo de miles de chavales o no tan chavales que podrían vivir de esto (aunque posiblemente no en este País), y que acaban trabajando por cuatro duros en cualquier consultora.

    Por favor, no olvidemos que el desarrollo de software cuando hablemos de piratería. Si bien no me atrevería a llamarlo cultura, al menos considero que es un arte.

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    1. Ramón, no puedo estar de acuerdo con las explicaciones culturalistas y autoflagelatorias que pintan a los españoles como un pueblo pícaro y fullero por naturaleza. Las descargas no empezaron aquí, Napster no se desarrolló aquí, The Pirate Bay no lo fundaron españoles. El fenómenos es global y la gente que ha montado páginas de enlaces en España se ha limitado a copiar lo que hacían otros en otros países.

      De acuerdo con lo de las apps, pero no con los estereotipos. Ni somos una nación de vagos ni un país de jetas. Nunca me gustaron ni la retórica nacionalista y la exaltación nacional del 12 de Octubre, ni la autodenigración basada en tópicos rancios.

      Además es una afirmación inútil para el debate, porque no deja opción de resolver nada. Decir que es algo cultural es casi como decir que es algo genético, no puedes hacer nada para cambiar las cosas. Yo creo que la gente aquí responde a incentivos, como en todas partes, y que el auge de las descargas se debe a una inadecuación de la oferta. Y si en España se da más es porque la renta es inferior a la de otros países, y sin embargo los precios son a menudo más caros (es un clásico invocar la diferencia de precios de los libros, discos o videojuegos entre Reino Unido y España); esas diferencias de renta que explican por qué aquí se descarga más que en Alemania también sirven para explicar por qué aquí se compra más que en México.

      Prefiero evitar explicaciones poco sólidas como que "tenemos una cultura de lo gratis" si la economía me proporciona otras más fundadas. Con las que, además, se puede trabajar.

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  4. Más razón que un santo, Ramón. Y sí, yo considero que el software es cultura, faltaría más. Gracias por tu acertado comentario.

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  5. Me resulta chocante que este autor millonario diga que no puede vivir de su trabajo. Su último libro esta "patrocinado" por la Ciudad Autónoma de Melilla, siendo así, se podría pensar en un precio razonable, pero ni mucho menos, está puesto a la venta en 20€ hablamos de un ensayo de poco más de 200 páginas, y no sale en formato digital dificultando lo que probablemente más necesita la ciudad que se lo paga, que es divulgación. Un escritor de rango medio bajo, vende al mismo precio que Vargas Llosa.
    No me sirve que tenga sus libros antiguos a 2€ y que llore y llame mezquinos y ladrones a los que "suben" sus libros, quiera o no quiera, le guste o no, hay una oferta gratuita en digital. La gente que tiene webs para compartir cultura, no es para bajar los precios, que por supuesto influye, sino para universalizar el acceso.
    Pienso que mejor que insultar a los lectores, ponerse del lado del lobby editorial y pedir cárcel para las webs de enlaces, los escritores deben buscar los ingresos por otros conceptos y modificar su relación con las editoriales, porque jamás podrán competir con la copia gratis.
    No sólo este autor, todos, el mundo ha cambiado y el que no se adapte no sobrevivirá, pero seguirá habiendo escritores que nadie lo dude, la cultura no necesita una industria la necesitan quienes quieren manejarla para su propio beneficio.

    Salu2

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    1. Gracias Clash por tu interesante comentario que quizás hubiera compartido hace un tiempo. Hoy, como ves, no estoy tan seguro. Por eso te agradezco especialmente tus palabras, ya que reflejan el pensamiento de una de las partes que yo solo he insinuado en mi post, al que enriquece.

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    2. Hay una parte del post de clash que me parece muy necesaria. Y es que necesitamos más autores criticando a la industria. Por tres razones: a) La reforma que se necesita no la está impulsando la industria. Ellos intentan sostener con la ayuda de leyes cada vez más agresivas un modelo de negocio obsoleto. Es un camino a ninguna parte en el que los autores pierden más que nadie. Deberían criticar este inmovilismo de la industria, que les está dando el abrazo del oso. b) Parte de las reformas que se necesitan suponen dar más poder a los autores frente a la industria. Por ejemplo, necesitamos una ley que diga que los autores pueden recuperar los derechos sobre sus obras si pasan X años sin que la editora la explote comercialmente. Necesitamos leyes que aclaren y simplifiquen los trámites necesarios para usar fragmentos de obras ajenas. La industria no va a reclamar estos cambios, los autores deberían hacerlo. Y c) La industria se atribuye el monopolio de la representación de los intereses de los autores. La cultura son ellos, la "Coalición de Creadores" son ellos. Dicen hablar en nombre de los autores para no reconocer que sólo defienden los intereses de un puñado de grandes empresas, y, envueltos en esa bandera, presionan al legislador para que apruebe leyes a su medida. Si hubiera más autores desmarcados de la postura de la industria esa imagen de uniformidad, de apoyo monolítico por parte del colectivo de creadores a las propuestas de la industria, se rompería. Y entonces sí estaríamos en condiciones de hacer algo realmente constructivo. Álex de la Iglesia dio el paso, pero muchos más deberían seguirlo.

      De lo contrario seguirá el enfrenbtamiento a caraperro, la frustración y la decadencia del sector.

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    3. De nuevo gracias por otro interesante comentario. Es cierto que hacen falta más autores que critiquen a la industria y quizás no haya más porque la industria sigue siendo necesaria para muchos de ellos. Porque no todos los creadores, a pesar de lo que dice Clash, son capaces de asumir la labor que rodea a la difusión del fruto de su creación. A otros que son capaces les va bien con lo que hay..y otros -puse como ejemplo a Silva pero hay más- intentan adaptarse y dialogar para comprender los cambios. Cambios que nos aturden a todos, por lo menos a mí y que precisan de una actitud más constructiva por parte de todos que ese enfrentamiento a caraperro que comentas y que, por desgracia, siguen siendo cierto.

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