lunes, 6 de mayo de 2013

Bufé libre de periodismo que a todos deja con hambre



Hace días surgió la posibilidad de colaborar en un medio online que se mostró interesado por mi forma de escribir y por los contenidos que publico en este espacio.

En principio estoy abierto a este tipo de oportunidades, algo de lo que pueden dar fe medios como Ticbeat o Expansion.com. Los motivos para aceptar o proponer estas colaboraciones son diversos y van desde la amistad al compromiso personal y profesional con cuestiones muy relevantes para alguien que, como yo, se dedica a la comunicación. Por ejemplo, la defensa de la Prensa (incluso de la de papel) o la irrupción del llamado periodismo de marca como interesante oportunidad de trabajo para periodistas y comunicadores.

Otras webs especializadas en el ámbito en el que desarrollo mi actividad profesional, como media-tics.com, sitiocero.net o topcomunicacion.com, replican mis textos mediante el sencillo proceso de seleccionar lo que les gusta y reproducirlo, citándome. En el caso de Sitiocero.net la cita va más allá e incluso han elaborado una página de perfil diseñada con mucho cariño, algo que no extraña en una comunidad impulsada por alguien como el chileno Mauricio Tolosa, hasta donde sé, excelente comunicólogo y persona.

Siempre he agradecido a estos medios su interés y generosidad a la hora de ceder parte de su espacio a mis textos contribuyendo a difundir algunas de mis ocurrencias entre sus lectores. Lo que escribo en mi blog está a disposición de quien desee utilizarlo y sólo pido a cambio que se me reconozca la autoría.

Sin embargo, el caso que hoy comento es distinto, pues el medio trataba de imponerme temática, estilo y plazos de entrega de los textos. Me llamó la atención que, al comentar las características de la colaboración, aclararan: “No hay prevista ninguna retribución, pero tu firma tendrá mayor visibilidad”. He de confesar que, por momentos, mi ego me tentó para aceptar una propuesta que podía mejorar mi posicionamiento en Google :-) . 

Por fortuna, según fueron avanzando las conversaciones, me caí del caballo y ví la luz: decliné la oferta.


No era tan difícil. Yo no vivo del ejercicio del periodismo en medios de información y mis apariciones puntuales en ellos son gratuitas ya que las entiendo como una extensión o complemento de mi actividad profesional, unas veces, o de mis intereses personales, otras. No creo que eso afecte a ningún periodista porque el contenido y la intención de mis textos –que como he dicho, están en mi blog a disposición de quien los quiera utilizar- sólo tienen que ver con esta profesión en la medida en que, a veces, tratan de propiciar alguna reflexión sobre su futuro.

Entiendo que un ofrecimiento así puede suponer un “win to win” en casos como, por ejemplo, de profesionales desempleados que necesiten algún soporte en el que publicar para no ser eliminados de las agendas de los medios o, más importante, de las de sus fuentes. Esa visibilidad puede facilitar la búsqueda de nuevas oportunidades y comprendo que cada vez un mayor número de periodistas estén dispuestos a generar contenidos de manera gratuita. Cada uno decide sobre su hambre.

En lo que a mí respecta, no necesito más visibilidad de la que tengo y me puedo permitir renunciar a parte de ella si lo estimo oportuno.

Y a pesar de ello, sucede con cierta frecuencia que me cuesta decir que no a propuestas en las que vislumbro posibles chispazos de diversión en mis sinápsis neuronales. Pero aquí también intuía cierta mala conciencia futura a cuenta de la ausencia de retribución por un trabajo que debía realizar un periodista integrado en una redacción.


Contenidos que no se pagan pero se venden

Sirva esta anécdota personal para ilustrar una tendencia creciente de gratuidad en la producción de contenidos que destruye toda la cadena de valor de los medios y, llevada al extremo, condena al paro a muchos profesionales. Periodistas que exigen –o deberían hacerlo- una compensación económica por su dedicación, talento y capacidad obtenida tras años de dura formación y trabajo. Las asociaciones periodísticas llevan ya tiempo alertando sobre este hecho y nunca viene de más recordarlo.

Esta tendencia, además, choca con otra que parece indicar –por lo menos en EE.UU- que, en el futuro más próximo, el 90% de la información digital de calidad será de pago. De confirmarse esta deriva hacia el pago por contenidos en la red, se podría dar la paradoja de que se quedaran al margen del mercado de la compra/venta de contenidos precisamente sus productores directos.

Y esto, más pronto que tarde, también afectará a medios que se verán en serias dificultades para convencer a alguien -lectores, suscriptores, inversores publicitarios..- de la necesidad de pagar o financiar contenidos "low cost". Me temo que la calidad de éstos guardará relación directa con el precio pagado por su elaboración.

En conclusión, mi marca personal ha perdido una oportunidad de lograr mayor visibilidad pero mi persona se sigue mirando al espejo con toda la paz espiritual  que le permite la calvicie que la corona.

Porque creo que el trabajo de periodista tiene valor y también precio. En mi caso, además, este convencimiento es casi una obligación profesional ya que el devenir del Periodismo está muy ligado al de la Comunicación. 

15 comentarios:

  1. Celebro tu decisión, para conseguir visibilidad cualquiera puede escribir un blog sobre aquello que le apetezca. Seguro que tendrá más éxito que escribiendo al dictado de otro.

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    1. Como digo, era fácil. peor lo tienen periodistas que necesitan esa visibilidad aunque sea a cambio de nada. Gracias Anselmo

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  2. Un periodismo que provea información de calidad es una de las mayores garantías de salubridad democrática. Una sociedad que no de valor a algo así se está condenando a la pérdida de libertades y derechos. Empecemos por darle valor aquellos que, con más o menos acierto, nos dedicamos a comunicar. Gran blog!

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  3. Querido David, me voy a permitir el lujo de dar consejos, cuando en realidad soy yo quien los debe pedir. Aunque realmente no son consejos, sino divagaciones de una mente difusa. Son dos:

    1. A mí, personalmente, lo que diga 'Las chicas del montón', o @dmartinezpr, me puede parecer a veces interesante, pero a quien de verdad aprecio y pongo atención es a David Martínez. Pero tampoco a la firma en Internet, sino con el que me como unas croquetas y tomo una cerveza, ese es David Martínez, lo demás son avatares que hoy pueden ser escuchados y mañana no. Por eso, la verdadera "marca personal" es la de David Martínez. La de quien trata con un enorme cariño y respeto a la persona que más me importa, la de quien me ayuda casi sin pedírselo, eso, y solo eso, es lo que debería hacerte reflexionar.

    2. Y sobre los contenidos de pago y todo eso... En fin, veo el enlace ese del 90%, veo su título, su URL, y me doy cuenta de que eso solo busca cliks, negocio, dinero... Y como encima sé que solo busca eso por encima de todo, pues me río a carcajadas. Está bien reflexionar sobre modelos, etc, etc, ¿pero alguien ha preguntado al usuario?

    Hay dos maneras de hacer periodismo: una, haciendo periodismo de verdad. Viendo algo, elaborar un contexto y difundirlo. Otra, montar un "chiringuito" y sacar dinero vendiendo información. No sé por qué, los que hablan siempre de ingresos y esas cosas, solo ven la segunda forma de hacer periodimo.

    Y sí, no soy un ingenuo y sé que para hacer buen periodismo se necesita dinero y todo eso, pero cuando la profesión se llena de intrusos, o conversos, que son peores, se vuelven importantes las palabras "influencia", "poder", "dinero", "control"... Y entonces es cuando de verdad muere el periodismo.

    Por último, y sobre el caso particular que nos planteas, yo soy unos de esos periodistas que da contenido gratis, en abierto y sin cobrar (yo). ¿Hago bien? Pues no sé. Lo que tengo claro es que antes tienen que aclararse los de arriba, si no, al final, todo es un caos.

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    1. Gracias Raúl. Sobre todo por el punto 1 que,como tú bien dices, es lo que pone en valor no ya la marca personal de cada uno sino a las personas y sus marcas en la espalda. Te lo agradezco mucho, de verdad (muack).

      En cuanto al resto, comparto tu perplejidad y confusión. Y quien no lo haga es que está loco. Y no sé si consulea pensar que este estado de incertidumbre se puede trasladar al sector de la fontanería o la mecánica de coches. Son estos tiempos extraños que vivimos.

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  4. Hola, muy buena la nota, es la primera vez que te leo y me topé el blog en twitter de casualidad, yo también tengo un blogcito (sólo de deportes) y a veces pienso que alguna vez tendré una oportunidad de que mis escritos trasciendan, es solo un hobby y lo escribo con muchas ganas, no tengo formadoción de comunicador, y obviamente, no me dedico a esto, elementos que no son menores a la hora de evaluar tal o cual oportunidad.

    Voy a leer algunas de tus entradas para completar un poco el panorama, pero desde ya que celebro cualquier decisión que a uno lo reconcilie con uno mismo.

    Suerte con el blog.

    Saludos.

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    1. Muchísimas gracias por tu comentario y suerte con tu blog también

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  5. Creo que, como buen periodista, confundes el valor con el precio de las cosas.

    También creo que pones tus lloros gremiales por encima del análisis del mercado. Lo que a ti te ocurre no es distinto de lo que le ocurre a cualquier profesional independiente: sea fontanero, periodista, programador o diseñador de interiores.

    PD:odio tener que demostrar que no soy un robot.

    No te lo tomes todo tan moralmente. No es ninguna afrenta el que te ofrezcan trabajar a cambio de visibilidad. Simplemente estás en un mercado en el que hay mucha gente como tú, no estás lo suficientemente diferenciado, lo que produces no tiene un gran valor económico y consecuentemente los precios de tus servicios bajan. No es nada personal.Si te interesa el trato que te ofrecen, acepta; si no, no aceptes. No tiene mucha ciencia, no tiene ningún significado moral ni metafísico.

    Bienvenido al mercado de intercambios voluntarios entre individuos y empresas.
    Un saludo también.

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  6. Está claro, eres un robot :-). Gracias por el comentario pero creo que no me expliqué bien entonces. No me importa tanto mi dilema moral como el hecho de que la gratuidad se imponga como moneda en la elaboración de contenidos, porque destruye valor y puestos de trabajo. Los intercambios voluntarios están bien si las dos partes de benefician de manera equilibrada. Si un medio, por ejemplo, obtiene dinero de contenidos que otros hacen gratis me parece que es un modelo de negocio perverso. Para mí no es afrenta que me ofrezcan visibilidad porque no vivo de colaborar en medios. Pero la gente que sí lo hace tiende a comer. O puede que no, que uno ya no sabe..Gracias.

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  7. Creo que partes de un error conceptual: en un intercambio voluntario, por su propia esencia, nadie entra si no se beneficia de alguna manera. Por lo tanto, los intercambios voluntarios siempre están bien.
    Pero quizá tú prefieres los intercambios obligados, por ley o por algún tipo de coacción similar, no lo sé.

    Ningún periodista, escritor, aspirante, etc., entraría en un intercambio sin pago monetario si no creyera que obtiene algún otro tipo de beneficio: sea visibilidad, oportunidad de practicar sus habilidades, networking o cualquier forma de beneficio psíquico.

    Lo que no puedes pedir al sistema de libre intercambio (también llamado mercado) es que te proporcione todos los intercambios que a ti te gustarían. Por definición, para tener un intercambio voluntario se necesitan dos partes, y no siempre vas a encontrar una parte que te dé exactamente lo que tú pretendes.

    Si un aspirante a periodista no obtiene remuneración suficiente en los intercambios voluntarios que encuentra, en vez de quejarse o ponerse moral o indignado, debería hacer una de las siguientes cosas:

    1. Cambiar de profesión. Te aseguro que no hay nada malo en cambiar a una profesión que te proporcione el dinero que deseas.
    2. Esforzarse en ofrecer algo diferenciado o un valor superior a otra parte para que esta otra parte esté dispuesto a pagar un precio monetario que el escritor considere suficiente.
    3. Buscar un trabajo que te proporcione dinero para comer y vivir + trabajar de una manera más o menos gratuita en aquello que te apasiona.

    Los intercambios voluntarios entre personas no aseguran a nadie que obtendrá sus fines en la vida ni siquiera que trabajando en su vocación podrá obtener remuneración que le permita comer todos los días.

    No hay nada perverso en trabajar gratis si desde el punto de vista del que trabaja gratis obtiene beneficios de algún tipo. Por ejemplo, el modelo de voluntariado en las ONGs no tiene nada de perverso: quien trabaja voluntariamente lo hace porque obtiene satisfacción de contribuir a un fin social o más grande que él mismo. Tampoco hay nada de malo en que alguien voluntariamente decida ofrecer sus servicios a bajo o nulo precio monetario.

    Creo que en el fondo de tus argumentos(esto es un juicio de intenciones) subyace la idea de que cuando alguien trajaba gratis hace la competencia a aquellos que no quieren trabajar a bajo precio, y deprime los precios de mercado del servicio en cuestión. Si fuera por ti, prohibirías que la gente trabajara gratis o a precio bajo.
    ¿Me equivoco si digo que tú crees que habría que evitar legalmente o de algún otro modo coactivo que la gente voluntariamente trabaje por poco o muy poco monetariamente hablando?

    Un cordial saludo.

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    1. Gracias de nuevo por tu comentario interesante pero sorprendente para mí porque desde el primer párrafo –también en el último- haces unos juicios de intenciones que me resultan extraños, pero que achaco a la deficiente expresión de mis ideas. No, lo que planteo es una reflexión sobre qué tipo de contenidos queremos en los medios y qué medios necesitamos como sociedad.

      En el segundo párrafo, dices que ningún trabajador entraría en un intercambio (trabajo por retribución) si no creyera que obtiene algún tipo de beneficio. Y claro, de hecho lo que yo digo es que se está aprovechando el beneficio de la visibilidad para sustituirlo por dinero en casos de trabajadores que necesitan seguir en el “escaparate” para no descolgarse definitivamente de su nicho de especialización.

      En el tercer párrafo hablas de nuevo de mis peticiones al mercado en un intercambio voluntario. Bueno en el caso que describo mis condiciones eran las que se plantean en otras colaboraciones: uso libre de los contenidos que publico en este espacio sin mayor compromiso por ninguna de las partes, más allá de la cita. Yo escribo de lo que me apetece y cuando quiero y cualquiera puedo utilizarlo. Fíjate si soy exigente. Mi contenido sólo puede ser gratuito porque está disponible para cualquiera y sin ningún tipo de exclusividad, ya que aparece antes aquí.

      En cuanto a las alternativas que propones para los aspirantes a periodistas, es lo que están haciendo muchos de ellos, ante la dificultad de ganarse la vida con su profesión. Algo que, por otra parte, no es exclusivo del periodismo. Por desgracia.

      Por cierto, en estos intercambios entre empresas -algunas de ellas grandes corporaciones- y trabajadores en búsqueda de oportunidades, el factor que más pesa, a menudo, no es la voluntad. Puedes llamarlo por una parte reducción de costes para escapar de la crisis y por otra desesperación o hambre. Por poner algún ejemplo.

      Respecto a tu comparación de medios de comunicación con ONGs, sí, cada vez es más atinada. Algunos nuevos medios llegan a este planteamiento y sus suscriptores son casi voluntarios que apoyan económicamente a esos soportes por pura empatía ideológica o compromiso social.

      En el tintero se te queda algo que apunto en el texto y que no citas y que me parece relevante..que está tendencia “low cost” reduce el valor de la información que ofrecen medios –porque el periodismo o el contenido diferencial es caro de producir- que, al mismo tiempo, buscan nuevas vías de financiación apoyándose en la calidad de dicha información: paywalls, etc. Y puede llegar a ser, si me permites el símil, como querer cobrar a precio de diseño de Milán la ropa que se vende en un comercio de 24 horas. Y esto lo capta el mercado y por eso, quizás, no hagan falta esas leyes o coacciones que planteas. porque la disyuntiva puede ser o la calidad extrema o la desaparición.

      Muchas gracias otra por tu interesante aportación que ha enriquecido este post.

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    2. Al margen de lo anterior, me ha hecho gracia tú último post "Espacio en blanco" que creo dialoga bien con éste mío http://www.davidmartinezpr.com/2012/10/silencio-retuiteadlo-por-favor.html Saludos de nuevo

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  8. Antes de achacar a nadie "deficiente expresión de ideas", te recomiendo que te achaques a ti mismo deficiente comprensión, falta de preparación en materia de economía, monolitismo ideológico o simple petulancia.

    También te vendría muy bien un curso muy básico de economía para torpes. Puede que así entendieras a grandes rasgos el funcionamiento de una economía de mercado y sus bondades.


    Un saludo de nuevo y gracias por tu extensa réplica.

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    1. No entiendo tu comentario. De hecho me culpaba a mí mismo de deficiente expresión, como puedes leer más arriba; no a ti de mala comprensión. Pero tomo nota de tus recomendaciones, porque es cierta mi torpeza, y no sólo en economía de mercado. Gracias

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